José Salazar Aviña
Cronista



En Comala, el tiempo no transcurre de la misma forma que en el resto del mundo, esto nos lo ha demostrado suficientemente el laureado Juan Rulfo. Aquí, los relojes parecen trabajar al ritmo de los respiros y las sombras se alargan y se deslizan con una paciencia ancestral. Fue bajo este cielo de terciopelo, que el pasado lunes 23 de marzo, cuando la casa marcada con el número uno de la calle Álvaro Obregón abrió sus puertas, no para dejar entrar el aire, sino para dejar salir los recuerdos que habitan en sus antigua paredes.La cita era a las siete y media de la noche, una hora en la que los pájaros de la región ya suelen guardar silencio para escuchar el murmullo de los vivos. El motivo: un homenaje de “Crónicas de Barrio” a la figura de Don Jorge Rocha Contreras, un hombre que no solo habitó este suelo, sino que lo soñó hasta convertirlo en parte de su propia piel.
Bajo la anfitrionía de las alcaldesas Dani Orozco de Comala y Tey Gutiérrez de Villa de Álvarez, el evento se transformó en un puente entre dos municipios hermanos, así lo corroboro Jesús Adín Valencia Ramírez, guardián de la historia, en el archivo histórico de Villa de Alvarez, quien dio fe de que la trayectoria empresarial y cultural de Don Jorge es ya un pilar de estas dos comunidades.
Cuentan los que saben que Jorge Rocha no era un hombre común, sino un guardián de la luz. En el legendario Cine Reforma, mientras las bobinas giraban como galaxias en miniatura, Don Jorge proyectaba destinos en la pantalla blanca. Pero el milagro no era solo visual. Mientras él domaba las imágenes, la señora Micaela Ramírez Zepeda, su compañera de alma, realizaba su propia magia en el mundo de los sabores. Sus tortas de lomo — hoy leyendas que los paladares de Comala y Villa de Álvarez se niegan a olvidar — eran el ancla que mantenía a los espectadores unidos a la tierra mientras sus mentes volaban con las imágenes.

El cronista Petronilo Vázquez Vuelvas relató cómo el cine, que antes de mudarse habitó la calle Morelos, era el refugio preferido de un público que buscaba algo más que entretenimiento: buscaba el calor de un hogar compartido bajo la penumbra de aquellas noches, además confesó delante un público muy variado de familiares, amigos e invitados especiales como disfruto esa inolvidable experiencia de asistir a ese cine y de haber probado las riquísimas tortas de frijoles, El cine Reforma, es un fantasma muy presente para quienes en su memoria lo invocan aún.

A continuación, otro cronista, Herminio Valencia Montes, dio cuenta de las actividades de Don Jorge, en especial la historia de los Rocha que comenzó en 1954, un año en que el destino lo marcó con el aroma de una torta comprada en el kiosco municipal de Manzanillo, elaborada por Doña Micaela. Desde aquel encuentro, la familia creció como un árbol de raíces profundas: cinco hijos, catorce nietos y doce bisnietos que hoy custodian el fuego de su memoria.

En ese momento, sus hijos, sobrinos y amigos recordaron con una sonrisa nostálgica la ética de trabajo de un hombre que no permitía imperfecciones. En la granja avícola de la familia, los huevos no se entregaban simplemente limpios; Don Jorge insistía en que fueran pulidos con borradores escolares, hasta que cada uno brillara con la intensidad de una luna pequeña e impecable. Era un hombre de pragmatismo heroico, capaz de bajar un colchón al suelo para que un vecino enfermo no temiera caerse, y de una integridad tan sólida que rechazó ser diputado porque su política era la de los hechos, no la de las promesas.

Pero si hubo un secreto que Don Jorge dejó grabado en el éter, fue la fórmula del “Rocha Special”. No era una simple bebida; era un ritual de precisión astronómica que desafiaba las leyes de la física cotidiana. Para invocarlo, se requería un limón mexicano cortado exactamente desde el “pezoncito”, hielo que debía formar una cúpula perfecta o “copeteada” sobre el vaso, y una Coca-Cola de vidrio, helada hasta el punto donde el cristal empieza a sudar diamantes y un caballito de mezcal. Quien bebía un “Rocha Special” no solo calmaba la sed; bebía una porción del ingenio y el rigor de su creador.

La noche cerró con una entrega de reconocimiento Postmortem a la familia Rocha. El aire se llenó del aroma de las tortas del Cine Reforma y el tintineo de los hielos en los vasos de “Rocha Special”. En ese momento, en la calle Álvaro Obregón, quedó claro que Don Jorge Rocha Contreras no se ha ido. Simplemente ha pasado a formar parte de esa brisa que, de vez en cuando, nos trae el eco de un proyector de cine y el sabor de un tiempo donde las cosas, por sencillas que fueran, se hacían para siempre.
¡Pero ahí no termino este homenaje!, Si el lector pregunta sobre el efecto y la potencia de los recuerdos? Podemos contestar que para muestras dos botones. Primero, un estimado amigo vegano y vegetariano, quien tenía 15 años sin consumir carnes rojas, allá quedó su ventura, en la playa de Barcino, frente al mar, cual verso de León Felipe. Todo sea por los gratísimos recuerdos de las maravillosas tortas de Doña Mica. Enrique, de quien solo diré sus apellidos, Ceballos Ramos, se reía de la diablura que había hecho a sí mismo.

Segundo, quien sabe por qué de pronto estábamos nuestro amigo traumatólogo Carlos Jiménez Herrera, mi esposa Alicia Robles López y quien escribe, acompañados del Geólogo Carlos Navarro Ochoa, el mismo Enrique Ceballos Ramos y el cronista Herminio Valencia Montes y recordamos parte de nuestras vidas cuando coincidimos en el servicio social y en el internado de aquel antiguo hospital llamado Carlos Ortiz Mariotte y mejormente conocido como Hospital Civil. Historias extraordinarias y algunas increíbles en el ejercicio de la profesión médica. Inclusive nos acordamos de un colimense de larga y destacada trayectoria, quien residió y falleció en Tijuana, el Dr. Genaro Genel González.
Sería el homenaje o sería Comala, no lo sé, pero estimado lector, si alguna vez te encuentras en Comala y sientes el impulso de limpiar algo hasta que brille como el sol, o si sientes que un refresco frío puede curar todos los males del alma, es que el espíritu de Don Jorge Rocha acaba de pasar a tu lado.